Hoy, no salgo por miedo de volver a caer en tu misma trampa. Antes me decías que me querías que darías lo que fuera por mi, pero sin embargo era mentira. Me arrastre, hice el ridículo, hasta caer rendida. ¡Tu no te arastrarias por nadie! Puede que me hayas querido pero no tanto como lo hice yo. Pero por mucho que me rompieras el corazón sigo amandote con todos y cada uno de aquellos cachitos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario